Trepando por mangos: caídas silenciosas

Una de las imágenes que más impactaron a Javier fueron los niños del bosque Diassya que se internaban solos en busca de leña, sin supervisión adulta.
Cuando tienen hambre, se suben a los árboles a coger mangos. Trepan hasta alturas peligrosas. A veces la rama se rompe. A veces caen. Y a veces no los encuentran a tiempo. Cada año mueren decenas de niños así, en silencio, lejos de todo.
Esta imagen de los niños del bosque en Diassya, trepando a alturas peligrosas, refleja la crudeza de la infancia en la zona.
Las niñas, mientras tanto, se quedan en casa ayudando a sus madres. Pocas van a la escuela. No porque no quieran — sino porque la familia las necesita en casa.
Los niños del bosque Diassya y las niñas que se quedan en casa ayudando muestran la necesidad urgente de cambiar las condiciones para que la infancia sea segura y con acceso a la escuela
