Dos frentes simultáneos: Guinea en espera y España en búsqueda de apoyo

Saber qué querían hacer era solo el primer paso. Lo verdaderamente difícil era decidir cómo hacerlo. ¿Una asociación en Guinea? ¿Una cooperativa? ¿Varias? ¿Quién formaría a quién? ¿Cómo conseguirían el material? ¿Y el dinero? La misión de visibilidad se convirtió en el verdadero desafío inicial.
Pero había dos frentes abiertos simultáneamente. En Guinea, era necesario esperar a que la situación política se estabilizara — no tenía sentido arrancar proyectos en un país convulso sin que la propia comunidad estuviera en condiciones de decidir con claridad cómo quería llevarlos a cabo. En España, el reto era otro: convencer a empresas y particulares para que financiaran un proyecto en un país que casi nadie conocía. Y para eso, primero había que conseguir visibilidad.
Ahí empezó el brainstorming. En Diassya y en España, cada uno desde su realidad, buscando la clave. Todavía no sabíamos cómo conseguirla. La misión de visibilidad era clara: sin visibilidad no habría financiación, y sin financiación no habría proyecto.
